Las denominadas "patas de gallo" o "arrugas de entrecejo" , conocidas como líneas de expresión, aparecen en el rostro como consecuencia de la repetición de un mismo movimiento muscular durante mucho tiempo. El Botox o toxina botulínica, tiene diferentes usos terapéuticos y ha sido utilizada durante muchos años, extendiéndose al campo de la cirugía estética desde hace aproximadamente 8 años.
El botox es producido por una bacteria llamada "Clostridium Botulinum" y se trata de una toxina proteínica purificada. Las toxinas producidas por esta bacteria son varias pero solo son utilizadas aquellas clasificadas como "tipo A", que no acarrea complicaciones ni efectos secundarios indeseados, debido a las escasas cantidades utilizadas que no llegan a diseminarse por el organismo.
La toxina botulínica funciona a modo de bloqueador de la transmisión del impulso nervioso a nivel del músculo, lo que deriva en el debilitamiento del mismo impidiendo su contracción. Al permanecer en reposo el músculo, la piel que lo cubre permanece relajada suavizando las líneas de expresión que van desapareciendo poco a poco, previniendo la aparición de nuevas líneas. Este procedimiento es generalmente utilizado para zonas como la frente, el entrecejo, el cuello y las famosas "patas de gallo".
La aplicación del botox se lleva a cabo inyectando en los pacientes, pequeñas dosis de botox a nivel de los músculos que provocan las líneas de expresión. Será recién después de 10 o 15 días cuando los resultados podrán comenzar a apreciarse y las líneas de expresión habrán reducido considerablemente. Los efectos tienen una duración de entre 4 y 6 meses.
Recuerde que en Derma-Esthetic, contamos con médicos especializados en este procedimiento. Es fundamental que este procedimiento sea realizado por médicos con experiencia porque su mala aplicación puede acarrear indeseables consecuencias.