La urticaria (sarpullidos o ronchas) y el eczema son las enfermedades más frecuentes en la piel. La reacción alérgica puede aparecer poco o mucho tiempo después del contacto con el alergeno, por lo que la identificación requiere, a veces, una labor casi de detective.
En el eczema de contacto las lesiones aparecen en el lugar donde la piel estuvo en contacto con el alergeno, aparece en las manos por los crayones, en el lóbulo de las orejas por la bijouterie, en el abdomen por el niquel de los jeans, en el cuello al rascarse con esmate en la uñas.
El eczema propiamente dicho afecta a los niños muy predispuestos y puede aparecer en forma limitada en el cuerpo u ocupar zonas muy extensas de la piel.
El niño con eczema suele ser calificado de nervioso e irritable, con tendencia a aislarse de los demás, cuando no son los demás los que los aíslan a causa del poco agradable aspecto de su piel. El eczema alérgico nunca es contagioso. Los niños que lo padecen no deben ser marginados y los profesores y el personal docente deben conocer la situación y ayudarlos en la recuperación. |